Acerca de

Selfies cinematográficas de Merinero, que fusionan lo real y lo imaginado, lo vivido y lo soñado.

La trilogía “Las 1001 novias” consta de tres “películas vivas” independientes y siamesas: Capturar, Alumbrar y Cortar.

Las tres obras forman una suerte de terapia sentimental continua, donde el director, ejerciendo de antropólogo de si mismo, a base de agitar y manipular emociones, obtiene confesiones muy íntimas que ponen al descubierto la naturaleza de la condición femenina.

Las tres películas son la quinta esencia de lo que Merinero denomina “películas vivas”, esas en las que el director va construyendo la historia según se rueda, de forma causal, pues fluyen con la vida de sus creadores, esas donde la frontera entre lo ficticio y lo real se desvanece, esas donde vida y obra se funden en un mismo cuerpo. En ese sentido continúan la estela iniciada en 2002 con “La novia de Lázaro” y en 2007 con “Un millón de amigos”.

cartelrevelaFRANJA“Cuando pienso en Las 1001 novias me siento como un equilibrista caminando por la delgada línea que separa la ficción de la realidad, como un activista del corazón, como un agitador de emociones y a la vez como un seductor trasnochado burlándose de sí mismo y de su obra”.

Fernando Merinero

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3 comentarios sobre “Acerca de”

  1. Mi novia me mandó ayer un “whatsapp” diciéndome “¡eh, están hablando del poliamor en el Séptimo Vicio!”. Lo leí tarde porque en el momento en el que me llegó estaba viendo una peli con mi mujer. Al llegar a casa me apresuré a buscar el “podcast” pero aún no lo habían subido. Mi mujer y yo nos quedamos con las ganas de saber quién diablos había hablado del poliamor y qué dijo.
    Mientras escribo esto, compruebo que el corrector ortográfico no conoce esta palabra, poliamor, la marca constantemente con una línea roja, como avisando de algún peligro. Yo tampoco sabía que era poliamoroso hasta hace poco. Me tuvo que advertir de ello alguien que tenía más mundo que yo a sus espaldas. Ahora ya puedo decir a mis amigos que “soy poliamoroso”, intentando que el uso de esa etiqueta sirva para hacer ver que no soy un bicho raro como ellos pensaban, que hay otros muchos seres que también sienten el amor así, pero paradójicamente sólo me ha servido para encontrarme más recelos…

    Pero tengo que agradecer enormemente a Fernando Merinero que haya emprendido esta trilogía. Y es que me ha regalado un montón de años de vida, y a mis cincuenta, eso se agradece bastante. Sentía que tenía que contar al mundo que la forma en la que nos han enseñado a amar es totalmente errónea y que hay que evolucionar hacia una forma más civilizada e inteligente de amarnos. Era tal la necesidad de contar eso, que llevaba un tiempo dándole vueltas a la idea de escribir un guión y convencer a alguien para que lo llevase al cine. Tremenda tarea la que me quería echar encima cuando lo único que sé hacer más o menos bien es cambiar fusibles y reparar las tripas a algún ordenador. Ahora se me come el deseo por ver la trilogía de Fernando. Tras haberle escuchado en la entrevista en el Séptimo Vicio, estoy convencido de que el trabajo que me quería echar a mis espaldas, ya no va a haber ninguna necesidad de emprenderlo: lo dicho, un montón de tiempo vital que me ha regalado Fernando Merinero, y que podré dedicar, por ejemplo, a seguir amando.

    Estaré atento a la cartelera, y me permitiré volver a hacer algún comentario cuando vea “La novia del sofá”.

    Mucha suerte, y muchas gracias.
    José Luis

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